El urogallo (Tetrao urogallus) es una de las 18 especies que constituyen la familia de las Tetraónidas. Todas ellas se distribuyen por el Hemisferio Norte y presentan adaptaciones morfológicas y fisiológicas a la vida en climas fríos, habitualmente con fuertes fluctuaciones estacionales.
Los urogallos son los miembros más grandes de la familia y los que presentan el dimorfismo sexual más acusado. Las plumas suponen un alto porcentaje de su peso y presenta un cortejo complicado. En concreto, los machos de la subespecie Tetrao urogallus cantabricus tienen una longitud total variable entre 60-90 cm, una envergadura alar entre 90-120 cm y un peso entre 3 y 5 kg. Las hembras, considerablemente más pequeñas y gráciles pesan entre 1,5 y 2,5 kg. A pesar de su gran tamaño, se trata de aves ágiles, que se desplazan con soltura por los terrenos forestales en los que habitan (Álvarez et al. 2005).
El urogallo es un ave de color oscuro (Fig. 2), con plumaje negruzco que adquiere reflejos de un verde metálico en el pecho, abdomen pardo a negruzco con machas blancas, alas largas y pardas y cola ancha que despliega en la exhibición nupcial. Sobre el ojo destaca el rojo de una ceja carnosa, la carúncula. El pico es de color marfil y por debajo se dispone de un penacho de pelos a modo de barba. La hembra es más pequeña y menos contrastada que el macho (Fig.3).
Fig. 2 y 3.jpg